Mi exigente personal trainer

Siempre he sido un poco vaga a la hora de hacer ejercicio, pero por otro lado, siempre he tenido muchas ganas de estar en forma y cuidarme. Como veía que yo sola no lo conseguía, decidí contratar un personal trainer. Sí, uno de esos entrenadores personales que ahora están tan de moda.

Maldito el momento que lo contraté… aunque disfruté como nunca. Firmamos un contrato de dos meses y tuve que pagar por adelantado, pero ya me dijo que una vez formalizado el contrato no dejaría pasarme ni una. He de decir que al cabo de dos meses estaba ya en plena forma, pero madre mía, que fuerza de voluntad! Y es que a parte de ser un poco vaga también tiendo a cuidarme poco: como mal, duermo mal, tengo hábitos un poco desordenados… El trainer tuvo mucha paciencia…

Estas son algunas de las anécdotas que transcurrieron durante esas ocho semanas:

Mira que habíamos follado otras veces, pero hasta ahora todas habían sido polvos funcionales dentro de un plan deportivo. Esta vez, pero, fue diferente. Nos corrimos ambos envueltos en una ardiente pasión y notamos cada uno de los poros de nuestra piel. Terminamos en la cama probando mil y una posturas para ver cuales eran las que mejor nos iban y las que nos ayudarían a estar más en forma.

Ahora que ya ha pasado un tiempo y he visto que tengo algún kilito de más, no dudo en volver a contratarlo…